Revista Científica Ciencia y Descubrimiento, Periodicidad: Trimestral, Volumen:  3, Número: 4, Año: 2025 (octubre - diciembre)

https://doi.org/10.63816/6ephdg27

 

Recibido: 15/11/2025

Aceptado: 01/12/2025

Publicado: 31/12/2025

                                                                                                                        

Trabajo social y educación inclusiva en la Universidad Nacional de Loja: propuesta de protocolo de acción desde el enfoque de género desde la Interseccionalidad.

Social work and inclusive education at the national university of Loja: A proposed action protocol from a gender perspective based on intersectionality.

 

 

Autor:

Banda Poma Boris Patricio

https://orcid.org/0009-0003-9855-0501

boris.banda@unl.edu.ec

Universidad Nacional de Loja

 

Zárate Castro Natalia Irene

https://orcid.org/0000-0003-1414-629X

natalia.zarate@unl.edu.ec

Universidad Nacional de Loja

 

Castillo Ojeda Lina Patricia

https://orcid.org/0009-0001-3854-0403

lina.castillo@unl.edu.ec

Universidad Nacional de Loja

Resumen

La educación inclusiva en el ámbito universitario constituye un eje clave para la equidad social, especialmente cuando se articula con la intervención del Trabajo Social desde el enfoque de género y la interseccionalidad. La presente investigación analiza el rol del Trabajo Social en la educación inclusiva de la Universidad Nacional de Loja, considerando las condiciones de empobrecimiento femenino y las múltiples formas de exclusión social que enfrentan las mujeres. El objetivo es analizar el empobrecimiento femenino desde una perspectiva interseccional y proponer un protocolo de acción para la intervención del Trabajo Social con enfoque de género. La metodología corresponde a una investigación aplicada, de alcance descriptivo-analítico, con diseño no experimental y transversal, bajo un enfoque cualitativo. La población estuvo conformada por mujeres en situación de vulnerabilidad social, seleccionadas mediante muestreo intencional. Se emplearon entrevistas semiestructuradas, grupos focales y análisis documental como instrumentos de recolección de información. Los resultados evidencian que el empobrecimiento femenino es un fenómeno multidimensional, determinado por la interacción del género con variables como etnia, edad, migración y discapacidad, lo que limita el acceso al empleo, la educación y la participación social. Asimismo, se identificó que la intervención del Trabajo Social fortalece procesos de empoderamiento y autonomía. Se concluye que la incorporación del enfoque interseccional en la educación inclusiva es fundamental para el diseño de intervenciones sociales equitativas y sostenibles.

Palabras Clave: Educación inclusiva, igualdad de género, trabajo social, educación superior, inclusión social.

 

Abstract

Inclusive education in the university context constitutes a key pillar for social equity, especially when it is articulated with Social Work intervention from a gender and intersectional perspective. This research analyzes the role of Social Work in inclusive education at the National University of Loja, considering the conditions of female impoverishment and the multiple forms of social exclusion faced by women. The objective is to analyze female impoverishment from an intersectional perspective and to propose an action protocol for Social Work intervention with a gender approach. The methodology corresponds to applied research with a descriptive-analytical scope, a non-experimental and cross-sectional design, and a qualitative approach. The population consisted of women in situations of social vulnerability, selected through intentional sampling. Semi-structured interviews, focus groups, and documentary analysis were used as data collection instruments. The results show that female impoverishment is a multidimensional phenomenon determined by the interaction of gender with variables such as ethnicity, age, migration, and disability, which limits access to employment, education, and social participation. Likewise, it was identified that Social Work intervention strengthens processes of empowerment and autonomy. It is concluded that incorporating an intersectional approach in inclusive education is essential for the design of equitable and sustainable social interventions.

Keywords: Inclusive education, gender equality, social work, higher education, social inclusion.

Introducción

El empobrecimiento femenino constituye uno de los fenómenos sociales más persistentes y complejos en las sociedades contemporáneas, caracterizado por desigualdades estructurales que afectan de manera diferenciada a las mujeres en comparación con los hombres. Desde el Trabajo Social, este fenómeno no puede comprenderse únicamente como una carencia económica, sino como el resultado de procesos históricos, culturales, políticos y sociales que reproducen relaciones de poder desiguales. En este sentido, la pobreza femenina se manifiesta en múltiples dimensiones, como el acceso limitado al empleo digno, la sobrecarga del trabajo de cuidados no remunerado, la violencia estructural y la exclusión de los espacios de toma de decisiones.

La perspectiva interseccional emerge como un enfoque teórico y metodológico clave para analizar el empobrecimiento femenino, al permitir comprender cómo distintas categorías sociales, género, clase social, etnia, nacionalidad, edad, discapacidad, se entrecruzan y generan formas específicas de opresión. Este enfoque resulta especialmente pertinente para el Trabajo Social, ya que facilita intervenciones más contextualizadas, integrales y sensibles a la diversidad de experiencias de las mujeres. La interseccionalidad, por tanto, supera visiones homogéneas y universalistas de la pobreza, visibilizando las desigualdades múltiples que inciden en la vida cotidiana de las mujeres.

Desde una mirada crítica, el empobrecimiento femenino no puede desligarse del sistema económico capitalista y patriarcal, el cual asigna roles de género que limitan las oportunidades de desarrollo personal y social de las mujeres. Estas dinámicas estructurales perpetúan la feminización de la pobreza, especialmente en contextos donde las políticas públicas carecen de un enfoque de género e interseccional. En este escenario, el Trabajo Social adquiere un rol estratégico en la identificación de desigualdades, el acompañamiento psicosocial y la formulación de propuestas de intervención orientadas a la justicia social.

El estudio El empobrecimiento femenino: un enfoque interseccional para la intervención desde el trabajo social, de Martín de la Peña, et al. (2024) constituye un referente fundamental para esta investigación, al analizar de manera empírica la intersección entre género y pobreza en España. Los autores evidencian cómo las mujeres experimentan la pobreza de forma más intensa y prolongada debido a la acumulación de desventajas estructurales. Esta investigación se relaciona directamente con el presente estudio al proporcionar un marco analítico interseccional que orienta la intervención del Trabajo Social frente a situaciones de vulnerabilidad compleja.

Por su parte, Reina Vera, (2024), en su estudio aporta evidencia empírica relevante desde el contexto ecuatoriano, este estudio demuestra que las intervenciones del Trabajo Social con enfoque de género generan cambios significativos en las percepciones comunitarias sobre los roles tradicionales. Su relación con la presente investigación radica en la importancia de incorporar la perspectiva de género como eje transversal en los procesos de intervención social, especialmente en contextos marcados por pobreza, estigmatización y desigualdad.

Asimismo, Canet & Rubio, (2024), en su libro que, constituye un aporte teórico-práctico clave para el análisis del empobrecimiento femenino, desde una mirada feminista, las autoras destacan la necesidad de integrar la experiencia profesional y el conocimiento académico para transformar las políticas sociales, este enfoque se vincula con la presente investigación al enfatizar la eliminación de la ceguera de género en el Trabajo Social y la atención a mujeres en múltiples situaciones de vulnerabilidad.

En este sentido, Pinzón Rodríguez, (2022), en su investigación, ofrece un análisis conceptual sobre el empoderamiento femenino desde la equidad de género, a través de una revisión de literatura, el autor destaca la necesidad de inclusión de las mujeres en espacios públicos y de toma de decisiones. Esta investigación se relaciona con el presente estudio al reforzar la importancia del empoderamiento como estrategia para romper los ciclos de pobreza y exclusión social.

En conjunto, estas investigaciones evidencian la relevancia de abordar el empobrecimiento femenino desde enfoques integrales que reconozcan la complejidad de las desigualdades sociales. Asimismo, muestran que el Trabajo Social, al incorporar la interseccionalidad y la perspectiva de género, puede generar intervenciones más efectivas y transformadoras; no obstante, persisten vacíos en la aplicación sistemática de estos enfoques en los programas sociales y en las políticas públicas (Azócar, 2025).

Por ello, el presente capítulo tiene como propósito profundizar en el análisis del empobrecimiento femenino desde un enfoque interseccional, aportando elementos teóricos, evidencia empírica y estrategias de intervención desde el Trabajo Social. Este abordaje busca contribuir a la formulación de políticas y programas sociales más equitativos, que reconozcan las realidades diversas de las mujeres y promuevan procesos sostenibles de inclusión y justicia social.

Interseccionalidad, género y pobreza

La interseccionalidad surge como un marco teórico que permite comprender cómo las desigualdades sociales no actúan de manera aislada, sino de forma simultánea y acumulativa (Muñoz, 2025). En el análisis del empobrecimiento femenino, este enfoque resulta esencial para identificar cómo el género interactúa con otras variables estructurales que intensifican la pobreza. Desde el Trabajo Social, la interseccionalidad facilita una lectura más profunda de las trayectorias de vida de las mujeres, evitando explicaciones simplistas o reduccionistas, la pobreza, en este sentido, se configura como un fenómeno multidimensional que requiere intervenciones adaptadas a contextos específicos (Gil, 2024).

El género, como categoría social, condiciona el acceso a recursos económicos, educativos y laborales, las mujeres, especialmente aquellas pertenecientes a grupos históricamente excluidos, enfrentan mayores barreras para superar situaciones de pobreza estructural (Hernández, et al. 2024). Por tanto, integrar la interseccionalidad en la intervención social permite diseñar estrategias más justas, orientadas al reconocimiento de derechos y al empoderamiento de las mujeres como sujetas activas de transformación social.

Otras variables que intensifican la vulnerabilidad femenina

Además del género, variables como la etnia, la nacionalidad, la edad y la discapacidad profundizan las situaciones de vulnerabilidad social, estas categorías interactúan generando formas específicas de exclusión que afectan de manera diferenciada a las mujeres (Villa & Mejía, 2025). Las mujeres migrantes, por ejemplo, suelen enfrentar condiciones laborales precarias, discriminación institucional y limitaciones en el acceso a servicios sociales básicos, lo que incrementa su riesgo de empobrecimiento.

En el caso de las mujeres pertenecientes a pueblos y nacionalidades indígenas, la pobreza se ve reforzada por procesos históricos de marginación y despojo, lo que exige intervenciones culturalmente pertinentes. El Trabajo Social, desde un enfoque interseccional, debe reconocer estas realidades para desarrollar respuestas integrales que reduzcan las brechas sociales y promuevan la equidad.

Evidencia empírica sobre género y pobreza

La evidencia empírica demuestra que las mujeres presentan mayores tasas de pobreza y exclusión social, especialmente en contextos de crisis económica, estas desigualdades se manifiestan tanto en el ámbito urbano como rural (Figueroa, et al. 2024). Los estudios analizados evidencian que la pobreza femenina suele ser más persistente en el tiempo, debido a la precarización laboral y a la carga desproporcionada del trabajo doméstico y de cuidados (Paz, 2022).

Asimismo, Costa, (2023), observa que las políticas sociales tradicionales no siempre consideran las necesidades específicas de las mujeres, lo que limita su efectividad, estos hallazgos refuerzan la necesidad de incorporar enfoques de género e interseccionalidad en el diseño de políticas públicas y programas sociales.

Estrategias de intervención desde el Trabajo Social

Señalan, Pérez & Osornio, (2021), que el Trabajo Social desempeña un papel clave en la formulación de estrategias de intervención orientadas a la reducción del empobrecimiento femenino, estas estrategias deben basarse en el reconocimiento de derechos y la participación activa de las mujeres. La incorporación de metodologías participativas permite fortalecer el empoderamiento y la autonomía de las mujeres, promoviendo procesos de cambio social sostenibles (Pantanali, 2024).

Asimismo, la colaboración interdisciplinaria resulta fundamental para abordar la complejidad de las problemáticas sociales asociadas a la pobreza femenina.
Por lo tanto, el enfoque interseccional se consolida como una herramienta indispensable para el Trabajo Social, al permitir intervenciones más equitativas, inclusivas y transformadoras (Montesdeoca, 2024).

Métodos

La metodología de la presente investigación se estructura de manera coherente con los objetivos planteados y con el enfoque del artículo, orientado al análisis del empobrecimiento femenino y las barreras de discriminación desde una perspectiva de género e interseccionalidad en el contexto de la carrera de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Loja. El estudio busca comprender cómo las variables de género, edad, condición socioeconómica, discapacidad, religión y otros factores interseccionales influyen en las trayectorias formativas y experiencias académicas de las estudiantes, así como fundamentar una propuesta futura de empoderamiento y derechos desde la formación profesional del Trabajo Social.

El estudio corresponde a un tipo de investigación aplicada, debido a que no se limita a la descripción teórica del empobrecimiento femenino y la discriminación interseccional, sino que pretende generar aportes prácticos orientados al fortalecimiento del empoderamiento femenino en la formación universitaria. Asimismo, presenta un alcance descriptivo–analítico, en tanto caracteriza las condiciones y percepciones de las estudiantes de Trabajo Social y analiza las relaciones entre género, interseccionalidad y formación académica, con miras a la construcción de estrategias de intervención educativa y social desde la carrera.

El enfoque metodológico es cualitativo, ya que prioriza la comprensión profunda de las experiencias, percepciones y significados que las estudiantes atribuyen a las situaciones de discriminación, desigualdad y empobrecimiento femenino en su contexto académico y social. Este enfoque resulta pertinente para el Trabajo Social, al permitir analizar la realidad desde la voz de las propias estudiantes, reconociendo la diversidad de identidades, trayectorias y contextos que atraviesan su proceso formativo, de manera complementaria, se incorpora el análisis documental como estrategia de apoyo para fortalecer la interpretación de los hallazgos.

La población de estudio está constituida por estudiantes de la carrera de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Loja, considerando que esta carrera presenta una alta participación femenina, a modo de contextualización, en un ciclo académico típico se registra una composición aproximada de 27 estudiantes, de los cuales 24 son mujeres y 3 hombres, lo que evidencia una feminización de la carrera. La investigación se centra en mujeres mayores de edad, específicamente estudiantes que superan los 18 años, quienes se encuentran en proceso de formación profesional y que pueden verse afectadas por distintas variables de género e interseccionalidad dentro del ámbito universitario.

La muestra es de tipo intencional o no probabilística, seleccionada en función de criterios de pertinencia y accesibilidad, se prioriza la participación de estudiantes mujeres de la carrera de Trabajo Social que manifiestan experiencias relacionadas con desigualdades de género, discriminación interseccional o situaciones de vulnerabilidad social. La selección responde a la necesidad de obtener información significativa y contextualizada, más que a criterios de representatividad estadística, siendo coherente con el enfoque cualitativo del estudio, el tamaño de la muestra se determina mediante el criterio de saturación teórica.

El diseño de la investigación es no experimental y transversal, dado que no se manipulan las variables y la recolección de la información se realiza en un único momento del tiempo, este diseño permite analizar las percepciones y experiencias actuales de las estudiantes en relación con el género, la interseccionalidad y el empoderamiento femenino dentro de la carrera de Trabajo Social, respetando el contexto académico real en el que se desarrollan.

Como instrumentos de recolección de información se emplean entrevistas semiestructuradas dirigidas a estudiantes de la carrera de Trabajo Social y fichas de análisis documental, las entrevistas permiten profundizar en las experiencias académicas, percepciones de discriminación, desigualdad y empoderamiento, así como en las expectativas que las estudiantes tienen respecto a su formación profesional y su rol futuro como trabajadoras sociales; al análisis documental se orienta a la revisión de planes de estudio, normativas institucionales, políticas de inclusión, documentos académicos y literatura científica relacionada con género, interseccionalidad, empoderamiento femenino y Trabajo Social.

El procedimiento de la investigación se desarrolla en varias fases; en una primera etapa, se realiza la revisión sistemática de literatura científica y normativa sobre empobrecimiento femenino, género, interseccionalidad y empoderamiento en el ámbito educativo y del Trabajo Social, lo que permite construir el marco teórico y contextual del estudio, posteriormente, se diseñan y validan las entrevistas semiestructuradas, asegurando su coherencia con los objetivos de la investigación.

En la fase de recolección de información, se aplican las entrevistas a las estudiantes seleccionadas, garantizando principios éticos como el consentimiento informado, la confidencialidad y el respeto a la dignidad de las participantes, la información obtenida es sistematizada y analizada mediante técnicas de análisis de contenido y categorización temática, lo que permite identificar patrones, significados y relaciones vinculadas a las variables de género e interseccionalidad.

Por lo tanto, a partir de los resultados obtenidos, se plantea una propuesta de empoderamiento y formación en derechos dirigida a las estudiantes de la carrera de Trabajo Social, concebida como una estrategia futura de intervención educativa, esta propuesta se fundamenta en el rol de la carrera de Trabajo Social como promotora de la inclusión, la equidad y la justicia social, con el objetivo de contribuir a la disminución de barreras de discriminación por edad, religión, condición económica, discapacidad u otras variables interseccionales, fortaleciendo una educación inclusiva y comprometida con la transformación social.

Resultado

Los resultados se organizaron a partir del análisis de contenido de las entrevistas aplicadas a las estudiantes de la carrera de Trabajo Social y de la revisión documental, lo que permitió identificar categorías y subcategorías vinculadas a género, interseccionalidad, empoderamiento y formación profesional.

Tabla 1

Percepciones de las estudiantes sobre desigualdad y discriminación en la carrera de Trabajo Social

Categoría

Subcategoría

Evidencia cualitativa recurrente

Género e interseccionalidad

Discriminación por género

Percepción de estereotipos asociados al rol femenino

Condición socioeconómica

Dificultades económicas que afectan la permanencia académica

Edad y etapa de vida

Sobrecarga de responsabilidades familiares

Las estudiantes manifestaron que, aunque la carrera tiene una alta participación femenina, persisten formas sutiles de discriminación vinculadas al género y a condiciones interseccionales como la situación económica, la edad y la discapacidad. Estas desigualdades no siempre se expresan de manera explícita, pero influyen en el acceso a oportunidades académicas, el desempeño y la permanencia en la carrera, generando sentimientos de desventaja y desgaste emocional.

Tabla 2

Impacto del género e interseccionalidad en la experiencia formativa

Dimensión analizada

Percepción de las estudiantes

Desarrollo académico

Afectado por cargas familiares y económicas

Bienestar emocional

Presencia de estrés y desmotivación

Participación académica

Limitada en algunos casos por inseguridad

Proyección profesional

Necesidad de mayor fortalecimiento personal

Los resultados evidencian que las variables de género e interseccionalidad inciden directamente en la experiencia académica de las estudiantes. La combinación de responsabilidades familiares, limitaciones económicas y falta de apoyos específicos impacta tanto en el rendimiento como en el bienestar emocional. Sin embargo, también se reconoce un fuerte interés por fortalecer capacidades personales y profesionales desde la formación en Trabajo Social.

Tabla 3

Percepción sobre el empoderamiento y el rol de la carrera de Trabajo Social

Categoría

Aporte identificado

Empoderamiento femenino

Necesidad de formación en derechos y liderazgo

Rol de la carrera

Espacio clave para promover inclusión y equidad

Propuesta de talleres

Valorados como estrategia preventiva y formativa

Educación inclusiva

Reconocida como eje fundamental de la carrera

Las estudiantes consideran que la carrera de Trabajo Social tiene un rol estratégico en la promoción del empoderamiento femenino y la educación inclusiva. Se destaca la importancia de proponer, a futuro, talleres de empoderamiento y derechos como parte de la formación profesional, orientados a reducir barreras de discriminación por género, edad, religión, condición económica o discapacidad, y a fortalecer una identidad profesional comprometida con la justicia social.

Tabla 4

Expectativas de las estudiantes frente a la propuesta de empoderamiento

Expectativa

Significado atribuido

Fortalecimiento personal

Mayor autoestima y seguridad

Formación en derechos

Herramientas para la defensa social

Preparación profesional

Mejor desempeño como futuras trabajadoras sociales

Transformación social

Capacidad de incidir en contextos vulnerables

Las estudiantes expresaron expectativas positivas frente a una propuesta de empoderamiento impulsada desde la carrera, visualizándola como un medio para fortalecer su desarrollo personal y profesional. Se percibe que este tipo de intervención formativa permitiría no solo enfrentar situaciones de desigualdad durante la etapa universitaria, sino también preparar a las futuras trabajadoras sociales para intervenir de manera crítica y ética en contextos de exclusión social.

El análisis cualitativo de las entrevistas realizadas a estudiantes de la carrera de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Loja permitió identificar categorías centrales relacionadas con género, interseccionalidad y empoderamiento femenino en el contexto formativo universitario. Los hallazgos evidencian que, a pesar de la alta presencia de mujeres en la carrera, persisten desigualdades asociadas a condiciones socioeconómicas, edad, responsabilidades familiares y situaciones de discapacidad, las cuales influyen en la experiencia académica y el bienestar emocional de las estudiantes.

Asimismo, se evidenció que las principales dificultades que enfrentan las estudiantes están asociadas, en gran medida, a su doble rol como estudiantes y responsables de obligaciones familiares, así como a condiciones económicas que demandan un mayor esfuerzo para sostener su proceso formativo. Estas situaciones no comprometen la calidad académica de la carrera ni el respaldo institucional de la universidad; sin embargo, inciden en la disponibilidad de tiempo, la participación en actividades académicas complementarias y el aprovechamiento pleno de las oportunidades formativas.

Desde esta perspectiva, dichas limitaciones no siempre se expresan de manera explícita, pero pueden generar sensaciones de inseguridad y desventaja en determinados espacios académicos. La confluencia de responsabilidades familiares, exigencias académicas y condiciones socioeconómicas específicas impacta en el rendimiento, la permanencia y la proyección profesional de las estudiantes, especialmente cuando estos factores se articulan desde una mirada interseccional que reconoce la coexistencia de múltiples formas de vulnerabilidad.

En tal sentido, los resultados muestran una valoración positiva del rol de la carrera de Trabajo Social como espacio clave para la promoción de la educación inclusiva y el empoderamiento femenino, las estudiantes reconocen la necesidad de proponer, a futuro, estrategias formativas como talleres de empoderamiento y derechos, orientados a fortalecer la autoestima, el liderazgo y la preparación profesional, así como a reducir barreras de discriminación por género, edad, religión, condición económica o discapacidad.

Discusión

Los resultados de la investigación evidencian que las desigualdades de género en la formación universitaria no desaparecen únicamente por la alta participación femenina en una carrera, sino que se mantienen a través de factores interseccionales que influyen en la trayectoria académica de las estudiantes, este hallazgo coincide con estudios recientes que sostienen que la interseccionalidad permite comprender de manera más profunda las múltiples formas de exclusión que enfrentan las mujeres en contextos educativos superiores.

Asimismo, el impacto de variables como la condición socioeconómica, la edad y las responsabilidades familiares confirma que el empobrecimiento femenino no es un fenómeno homogéneo, sino una construcción social compleja que se expresa también en el ámbito universitario. En este sentido, la formación en Trabajo Social se posiciona como un espacio estratégico para problematizar estas realidades y promover una lectura crítica orientada a la transformación social, tal como lo plantean los enfoques contemporáneos del Trabajo Social con perspectiva de género.

Por otro lado, la valoración positiva de una propuesta de empoderamiento evidencia que las estudiantes no solo reconocen las desigualdades que las afectan, sino que demandan herramientas formativas que fortalezcan su desarrollo personal y profesional. Esto refuerza la idea de que la educación superior debe trascender la transmisión de contenidos y asumir un rol activo en la construcción de procesos formativos inclusivos, éticos y comprometidos con la justicia social.

Conclusiones

La investigación concluye que las condiciones de género e interseccionalidad influyen de manera significativa en la experiencia formativa de las estudiantes de la carrera de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Loja, afectando su bienestar emocional, participación académica y proyección profesional; estas desigualdades se manifiestan de forma estructural y requieren ser abordadas desde una perspectiva institucional y formativa.

Se concluye además que la carrera de Trabajo Social posee un potencial estratégico para promover procesos de empoderamiento femenino y educación inclusiva, al formar profesionales capaces de reconocer y enfrentar las múltiples formas de discriminación presentes en la sociedad; la incorporación de enfoques interseccionales en la formación contribuye al fortalecimiento de una identidad profesional crítica, ética y comprometida con los derechos humanos.

Por lo tanto, se determina que la propuesta de talleres de empoderamiento y derechos, planteada como una estrategia futura, constituye una alternativa pertinente para disminuir barreras de discriminación por género, edad, religión, economía o discapacidad, esta iniciativa permitiría fortalecer las capacidades personales y profesionales de las estudiantes, aportando a la construcción de una formación universitaria más equitativa, inclusiva y coherente con los principios del Trabajo Social.

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